Este proyecto plantea una vivienda unifamiliar aislada de nueva construcción, concebida para integrarse en una amplia parcela de más de 1.000 m² y aprovechar al máximo la relación entre los espacios interiores y el jardín. La vivienda, desarrollada en planta baja, apuesta por una arquitectura contemporánea de líneas limpias, cubiertas planas y grandes superficies acristaladas que favorecen la entrada de luz natural y la conexión visual con el exterior.
Con una superficie construida de 180 m², la vivienda organiza sus espacios en torno a un programa funcional compuesto por cuatro dormitorios, salón-comedor-cocina, vestidor, baños, zonas de servicio y diferentes porches exteriores. El diseño busca reducir recorridos y espacios residuales, generando estancias amplias y conectadas entre sí.
El proyecto se completa con una zona exterior concebida como prolongación de la vivienda, donde el porche, el jardín y la piscina adquieren un papel protagonista. La combinación de volúmenes blancos, carpinterías oscuras, vegetación y espacios abiertos da lugar a una vivienda de carácter contemporáneo, pensada para disfrutar de la luz, el paisaje y la vida al aire libre.






